
Proyecto "BIOALIMENTACIÓN" Semana del 22 al 26 de Septiembre
Bienvenida PRIMAVERA!
Con ella, nos abrazan nuevamente brisas templadas, aromas frescos y renovadas energias para emprender, continuar y proyectar!
Proximamente BIOALIMENTACIÓN entregará un nuevo menú, fresco, liviano y muy nutritivo, como los que ya están acostumbrados a disfrutar.
Luego de determinadas preguntas de pacientes sobre, la forma y regularidad para encarar actividades fisicas en conjunto con los complementos y dietas, vamos a explayarnos sobre el deporte y la nutrición.
La ingestión de alimentos es una necesidad cotidiana del hombre, pero este acto, transformado en consumo dietético, debe estar dirigido al mantenimiento del equilibrio natural orgánico, restaurando así la dinámica corporal y no ser un factor de conflicto para la salud, sin embargo, es común que la alimentación se asuma como un placer más, prefiriéndose los sabores fuertes, extremas y complejas formas de preparación, una gran variedad en una sola comida, excesiva ingesta de proteínas de origen animal, cereales refinados, el uso de compuestos alimentarios sintéticos muchas veces aislados; en sí sé artificializa tanto el hábito alimentario que se rechazan las formas naturales más sanas.
Especialmente, muchos de los alimentos ingeridos, son potencialmente convertidos en substratos fermentativos en las primeras porciones del tubo digestivo, pasan por sus zonas naturales de biodegradación llegando prácticamente sin transformación al colon, comprometiendo la actuación de la microbiota intestinal y bajo un efecto de inhibición competitiva (bacterias sulforeductoras versus bacterias metanogénicas), producen emisiones de H2S, CH4 , CO2 , que nutren gases e incluso el aire espirado, con todas sus consecuencias desagradables en lo individual y social.
Por otro lado, una combinación amplia y variada de artículos alimentarios feculentos (carbohidratos) y grasas, particularmente las saturadas, en una sola comida, modifican no solo el tiempo de tránsito por el tubo digestivo, sino entorpece la acción enzimática y absortiva en este propio órgano (strees oxidativo).
Debemos tener en cuenta que los nutrientes se encuentran repartidos de forma irregular entre los artículos alimentarios naturales, y por tanto, es imprescindible incluir en la dieta alimentos que aporten las cantidades de energía necesarias para suplir las necesidades fisiológicas y satisfagan el aporte de la mayoría de los nutrientes esenciales.
Por tanto, si la alimentación la convertimos en un centro más de placer sin considerar el verdadero papel biológico de esta función, entonces, se revierte en factor de reforzamiento al agotamiento, al cansancio e incluso a la enfermedad, al hacer más compleja y lentas las digestiones, incrementando el tiempo de permanencia en el organismo de productos tóxicos, añadir elementos minerales y otras sustancias que comprometen el equilibrio ácido-básico, además de desarrollar carencias reales no suplidas mediante este acto.
No se debe obviar a la alimentación como un proceso integrado, no ingerimos sustancias aisladas, sino alimentos que incluso pueden constituir factores terapéuticos, por ejemplo, ciertos aliaceos como la cebolla (Allium cepa L.) cruda favorece la secreción de HCl en el estómago contribuyendo a una mejor absorción, además moviliza las flemas depositadas en los bronquios, aliviando la tos (Cabrera, Carmen., 1999), su ingestión en cantidades de hasta 20 g diaria permite suprimir el uso de insulina inyectable por los diabéticos dependientes (Milanés Santana, Rafael et al, 2000); el aguacate (Persea americana Mill.) previene la ateroesclerosis y los altos niveles de colesterol en sangre, actúa además positivamente en personas con enfermedades cardíacas: angina de pecho, problemas con las arterias coronarias, obesidad y páncreas.
La reducción de una ingesta calórica, en los casos de individuos que realizan grandes esfuerzos físicos, pero deben mantenerse delgados, puede llevar a deficiencias vitamínicas globales, si no se toman los adecuados suplementos específicos, esta situación puede subsanarse con el uso de frutas u otros vegetales, por ejemplo: el ácido ascórbico (vitamina C), puede suplirse muy agradablemente con el uso de la papaya(Psilium guajava L), pomelo, naranjas u limas.
Ahora bien, un aumento de la ingesta vitamínica, especialmente sintéticas (concentrados), no carece de riesgos, las de tipo hidrosolubles no son un grupo problemático, siendo muy rara la intoxicación por hipervitaminosis, sin embargo, no se puede descartar esa posibilidad, por ejemplo, la niacina tiene efectos antilipolíticos a dosis relativamente altas, así, si consideramos que ella resulta del metabolismo del triptófano, un alto consumo proteico y una suplementación excesiva de la vitamina, podría llegar a frenar la liberación de ácidos grasos por el tejido adiposo, de esta forma aumentaría la velocidad de biodegradación del glucógeno muscular con la aparición de fatiga precoz.
Existen evidencias experimentales acerca de que los excesos de ácido ascórbico (vitamina C) no suponen ventajas apreciables en cuanto a la capacidad de realizar ejercicios físicos, si el estatus vitamínico es el adecuado, pero puede estimular la aparición de cálculos renales y la posible destrucción de la vitamina B12.
Una dieta adecuada permitirá el mantenimiento de la salud, lo que unido a la realización de ejercicios físicos sistemáticos favorece la forma física.
Como se ha expresado por diversos autores, la práctica de ejercicios físicos de manera regular, tiene notables efectos beneficiosos sobre la salud y el estado anímico, de hecho, la ejercitación y sin llegar al agotamiento:
Favorece la movilización y consumo de las grasas, reduce los lipocitos y la tensión arterial de la misma manera que lo logra la ingestión de algunos medicamentos antihipertensivos, sin provocar efectos secundarios.
Disminuyen los niveles de glucosa en sangre sin afectar los de la insulina e incluso incrementa la sensibilidad a esta hormona cuando es empleada de manera externa (individuos insulino dependientes).
Mejora la circulación coronaria y en otros vasos, incrementando además el calibre de las arterias y de la densidad capilar.
Retarda el crecimiento de tumores malignos.
Mejora notablemente la capacidad pulmonar.
Por su parte, la falta de tensiones musculares en la producción y la vida cotidiana, influyen negativamente en la fisiología del sujeto, pasando a ser el individuo un ente sedentario, cuya actividad física solo se relaciona a los movimientos imprescindibles, que contribuyen a la ejecución de su función económica-laboral y social, y por tanto, solo se conserva la fortaleza de los músculos que intervienen en la adopción de posturas o aquellos ejercitados en una acción muy concreta, con un empobrecimiento gradual y en decremento, de las funciones motores y las capacidades físicas (fuerza, resistencia, velocidad) alguna vez desarrolladas.
Cuando el sedentarismo alcanza una condición de agudeza tal, que implica el rechazo de hecho y de deseo, de toda actividad física deportiva, e incluso de carácter recreativo, con limitación voluntaria de los movimientos, sin que exista un impedimento físico para ello, se enfrenta una hipoquinecia (del griego hypo, disminución; quinecia del griego kinecia, movimiento), de orden psico-patalógica que determina:
Disminución de las fibras musculares esqueléticas y del peso de los músculos con decremento de la fuerza muscular por sobre la magnitud normal.
Se afecta la postura corporal y el equilibrio durante el movimiento de traslación al aumentar las oscilaciones del centro de gravedad y la alteración de la coordinación de los movimientos por el sistema nervioso.
Disminuyen las dimensiones del corazón y se acelera el pulso.
Disminuyen las funciones de las glándulas endocrinas, particularmente las suprarrenales.
Así, los cambios en el régimen de la actividad muscular puede reflejarse, tanto en algunas funciones motoras como vegetativas del organismo, y en general, en su estabilidad al actuar factores ambientales perjudiciales, sociales o no, procedentes del entorno en que desarrollamos las actividades cotidianas.
Una de las formas más simples de combatir la hipoquinecia o el sedentarismo, es el uso de la gimnasia matinal con fines profilácticos, en ello debe considerarse que su aplicación se produce luego de transcurrido un período de sueño, durante el cual se producen toda una serie de adecuaciones asociadas al carácter reparador del mismo, así:
Disminuye bruscamente la intensidad de los procesos fisiológicos, el metabolismo se hace mínimo.
La temperatura del cuerpo desciende ligeramente.
Disminuyen las contracciones cardíacas y los movimientos respiratorios.
Se debilita la circulación del líquido intercelular manifestándose una edematización (inflamación), fundamentalmente debajo de los ojos y párpados.
El sistema nervioso central se encuentra inhibido, ya que los centros nerviosos se tornan poco excitables ante la acción normal de estímulos luminosos, auditivos, táctiles, térmicos u olfatorios.
Al despertar el estado de inhibición no cesa de inmediato y puede mantenerse por un tiempo relativamente prolongado, por lo que los umbrales de sensibilidad de los analizadores y la productividad del trabajo mental y físico resultan algo disminuidos.
La gimnasia matinal favorece el arribo al Sistema Nervioso Central de gran cantidad de impulsos procedentes de los receptores sensoriales, particularmente de propioceptores, contribuyendo al rápido incremento de la excitabilidad y al restablecimiento de la capacidad de trabajo, eleva paulatinamente la circulación linfática y así al restablecimiento de los tejidos edematizados
En resumen, la consecución y mantenimiento de la forma física encuentra sus mejores aliados en:
Una dieta que supla las necesidades nutricionales del organismo y evite la incorporación o permanencia, y favorezca la evacuación, de tóxicos del organismo, agilice el proceso digestivo y se convierta en factor terapéutico.
La práctica de deportes o ejercicios moderados que facilite la liberación y canalización positiva de las energías físicas y mentales, y a la par, beneficien el estado del sistema osteomuscular y el resto de los sistemas de órganos.
La consecución de un estado físico y mental de aceptación general, facilitador de un plan de actuación tendiente a propiciar la condición de bienestar que emana del cumplimiento de nuestros propósitos y eleve la autoestima.
Bibliografía
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