CAMINAR



Semana del 8 al 12 de Febrero

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Terminando las vacaciones, siempre se promete regresar a los cuidados del cuerpo. Deberíamos cambiar la prima por; siempre cuidar nuestro cuerpo, tanto en vacaciones como en cualquier momento del año. No es dificil, no es sacrificado, todo es posible y realizable partiendo de un cambio en determinadas formas de comprar, cocinar y disfrutar nuestros alimentos en conjunto con actividades no sedentaristas.

A continuacion, adjunto una nota del colega Luis Leo, que realmente me parecio vistosa, y referida a la tematica.
Espero que la disfruten y hoy mismo emprendan sus ganas de empezar a "CAMINAR"

Desde sus orígenes el hombre nació andante, listo y condenado a caminar. De todos los homínidos el único que evolucionó a la bipedestación fue el “Homo Erectus” que hasta la fecha ha recorrido un largo camino de millones de años obteniendo en alguna parte de su trayectoria el título de “Homo Sapiens” que, de tanto pensar y evolucionar hacia la tecnología, se dejó seducir por el canto de las sirenas del confort lo que lo convirtió en un animal sedentario con severas consecuencias negativas que tuvieron gran impacto sobre su salud.

El “Síndrome de la Modernidad”: Obesidad y Sedentarismo. Un terreno fértil para un gran número de Enfermedades Metabólicas que padece un alto porcentaje de la población mundial: Diabetes, Hipertensión Arterial, Dislipidemias (Colesterol y Triglicéridos), Enfermedades Cardiovasculares y Cáncer.

El Hombre no está programado para la abundancia de comida ni para el sedentarismo. En su genoma tiene incorporado el “chip” que trae impresa la herencia de sus ancestros. El hombre prehistórico -como cualquier otro animal- debió procurarse su alimento para subsistir, primero siendo recolector, más tarde cazador y recolector, debiendo alternar períodos de abundancia y hambruna como cualquier otro animal terrestre lo que lo obligó a ser nómada y tener que desplazarse a largas distancias (actividad física) hasta que nació la Agricultura y la Ganadería, comenzando a establecerse en poblaciones, comunidades o núcleos urbanos estables (se hizo sedentario). Esta nueva situación le brindó disponibilidad de alimentos en todas las épocas del año y esto generó cambios importantes en sus hábitos alimentarios que, con el paso de los años y la evolución de Humanidad, se siguieron modificando hasta la actualidad pero con mayor fuerza e impacto en los últimos cincuenta años y potencialmente agravado en la medida en que fuimos accediendo a mejores niveles de confort porque nos hemos vuelto más sedentarios, como si la vida en las grandes ciudades, y en las no tan grandes, sea difícilmente compatible con el ejercicio físico, simplemente con el hecho de caminar.

Entonces no reneguemos del confort ni del valor hedónico de la comida pero sí tengamos conciencia cierta que “le debemos” algo a nuestro cuerpo y esta deuda la podemos saldar con la simple y humilde caminata que es una Actividad Física Aeróbica de moderada intensidad, que puede ser realizada a cualquier edad y que es perfectamente tolerada (hasta por un operado del corazón).

Además es muy económica ya que es gratuita y la única inversión que demanda es un cómodo par de zapatillas y una hora diaria de su tiempo (en el horario del día que tenga disponible) ofreciendo amplios beneficios para nuestra salud física, mental y espiritual:

· Genera un importante gasto de calorías favoreciendo el descenso de peso o colaborando en el mantenimiento de un peso “normal” o saludable. De acuerdo a la intensidad de la caminata caminata se “queman” promedio 250 calorías por hora.

· Mejora la resistencia cardio-respiratoria normalizando los valores tensionales de la presión arterial.

· Favorece la tonicidad muscular mejorando la circulación arterial brindando mayor oxigenación al cerebro y a todos los órganos en general, incluyendo a los huesos. Al obligar a contraerse a los músculos de las piernas (que actúan como una verdadera “bomba muscular”) favorece el retorno de sangre hacia el corazón mejorando la circulación venosa previniendo o mejorando las enfermedades varicosas y/o hemorroidales.

· Previene la Osteopenia y la Osteoporosis ya que el cimbrar de los huesos con el retumbar de los pasos hace que las trabéculas óseas se recarguen de calcio y, si además caminamos al aire libre y en horarios saludables y adecuados, el sol permite la síntesis de Vitamina D en nuestra piel, esencial para asegurar la correcta absorción del calcio y fósforo necesarios para el mantenimiento de los huesos y dientes sanos, de las articulaciones y del sistema nervioso.

· Como cualquier otra Actividad Física Aeróbica (que consume oxígeno) hace que nuestro cerebro libere sustancias químicas llamadas Endorfinas que tienen efecto antidepresivo y que mejoran el estado de ánimo.

· Y por último, si se practica al aire libre, podemos disfrutar del entorno del Medio Ambiente: el azul del cielo, el verde de la vegetación, la caricia del viento y el arrullador murmullo constante del mar lo que nos conecta con el Planeta y nos recuerda que somos parte de la Naturaleza.