
Realizar un cambio en los hábitos de vida, no dependen de un tercero, no dependen de un monto económico o una solución mágica.
Cambiar un hábito de vida no es ni triste, ni angustiante, o no debería serlo. Todo lo contrario, la decisión de hacerlo es tuya, debe ser tuya. Tenés que realmente querer cambiar, dado que el único merecedor de vivir en amistad con el mundo, con la familia, con la naturaleza con tus propios objetivos, con tu cuerpo y con tu felicidad, son exclusivamente tuyos. es tu RESPONSABILIDAD.
Usualmente quienes nos dedicamos a ser multiplicadores de educación alimentaria, quienes abordamos prevención antes que tratamiento, y tratamiento antes que enfermedad motivamos para que las personas estén no solo motivadas sino convencidas que solo ellos podrán cumplimentar sus objetivos. El equipo de abordaje, la familia y los afectos están para apoyar y colaborar, pero justamente la re-educación alimentaria, no forma parte solo de cumplimentar metas escalonadas o un plan... sino de necesitar y querer mejorar la calidad de vida. Es la motivación más necesaria para lograr todo lo que se proponga, por supuesto con la ayuda técnica de los profesionales necesarios en cada etapa.
La reeducación alimentaria, te sorprenderá, dado que al conocer lo que comemos, la calidad de los nutrientes, las combinaciones, nuevos alimentos, nuevos sabores, nuevas recetas, los ejercicios concientes e inconscientes, las calorías fantasmas que no identificamos y un tanto más de aprendizajes erróneos, charlatanería y las buenas sorpresas que te llevarás al conocer. Somos lo que comemos, dicen mucho, pero también lo que hacemos, lo que bebemos, lo que motiva a hacer o dejar de hacer cosas... Querer y desear es más simple si, encima, es saludable, rico y positivo en todos los ámbitos de la vida...